San Mateo Ixtatán, Huehuetenango

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Huipil San Mateo Ixtatan HuehuetenangoSan Mateo Ixtatán, municipio del departamento de Huehuetenango de la región nor-occidente de la República de Guatemala. Se encuentra a 2,540 metros (8.330 pies) sobre el nivel del mar en la cordillera de los Cuchumatanes y cubre 560 kilómetros cuadrados (220 millas cuadradas) de terreno. Su clima es frío y está situado en un bosque de nubes. La temperatura fluctúa entre 0,5 y 20°C (33 y 68°F).

La derivación de Ixtatán es incierta. Existen varias versiones que indican el significado del término. Las más importantes son las siguientes:

1. En idioma chuj proviene de los términos Ixta que significa juguete o muñeca, Ta’anh significa «lima», dando la traducción de «Juguete o una muñeca de lima». Estas muñecas de lima se pueden ver en la fachada de la iglesia católica que se remonta a la época colonial.

2. Según el historiador Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán (1690), el nombre significa «Tierra de la Sal» de las palabras de Stat que significa sal y teail que significa rrestre.

3. Según el historiador Jorge Luis Areola considera Ixtatán a ser de la lengua náhuatl, de las palabras Ixtat = sal y tlan = cerca o en sus cercanías.

Los meses más fríos son de noviembre a enero y los meses más calurosos son abril y mayo. La ciudad tiene una población de alrededor de 10.000, y es el centro municipal de más 20.000 personas que viven en las aldeas de montaña de los alrededores. Cuenta con un mercado semanal los jueves y domingos. La fiesta de la ciudad anual se lleva a cabo desde el 19 de septiembre hasta el 21 de septiembre en honor a su patrón San Mateo. Los residentes de San Mateo pertenecen al grupo étnico maya chuj y hablan el idioma maya chuj, que no debe confundirse con baños Chuj, o salas de vapor de leña que son comunes en todo el altiplano central y occidental.

En 1529, cuatro años después de la conquista española de Huehuetenango, San Mateo Ixtatán (entonces conocido por el nombre de Ystapalapán) fue dado en encomienda al conquistador Gonzalo de Ovalle, compañero de Pedro de Alvarado, junto con Santa Eulalia y Jacaltenango. En 1549, la primera reducción de San Mateo Ixtatán se llevó a cabo, a cargo de los misioneros dominicos.

En el siglo XVII, los españoles del misionero Fray Alonso De León informó que alrededor de ochenta familias en San Mateo Ixtatán no pagaban tributo a la corona española o asistir a la misa católica romana. Él describió a los habitantes como pendenciero y se quejaron de que había construido un templo pagano en las colinas entre las ruinas de los templos precolombinos, donde se quemaba incienso y ofrendas y pavos sacrificados. Además, informó que cada mes de marzo se construyó en torno a hogueras cruces de madera a dos leguas de la ciudad y les prendieron fuego. Fray Alonso de León informó a las autoridades coloniales que las prácticas de los nativos eran tales que eran cristianos sólo de nombre. Finalmente, Fray Alsonso de León fue expulsado de San Mateo Ixtatán por los lugareños.

En 1684, un consejo dirigido por Enrique Enríquez de Guzmán, el entonces gobernador de Guatemala, decidió la reducción de San Mateo Ixtatán y cerca de Santa Eulalia, tanto dentro de la zona colonial administrativa del Corregimiento de Huehuetenango.

El 29 de enero de 1686, el capitán Melchor Rodríguez Mazariegos, bajo las órdenes del gobernador, a la izquierda de Huehuetenango San Mateo Ixtatán, donde reclutó guerreros indígenas de los pueblos cercanos, con 61 de San Mateo en sí. Se cree que por la colonia española las autoridades que los habitantes de San Mateo Ixtatán fue amable con los habitantes aún sin conquistar y hostil ferozmente de la región Lacandona, que incluía partes de lo que hoy es el estado mexicano de Chiapas y la parte occidental de la cuenca del Petén.

Con el fin de impedir que las noticias del avance de los españoles llegando a los habitantes de la zona Lacandona, el gobernador ordenó la captura de tres líderes de la comunidad de San Mateo, llamados Cristóbal Domingo, Alonso Delgado y Jorge Gaspar, y los envió bajo custodia para ser encarcelados en Huehuetenango. El propio gobernador llegó a San Mateo Ixtatán, el 3 de febrero, donde el capitán Melchor Rodríguez Mazariegos ya lo estaba esperando. El gobernador ordenó al capitán que quedan en el pueblo para usarlo como base de operaciones para penetrar en la Selva Lacandona región.

Los misioneros españoles Fray Diego de Rivas y Fray Pedro de la Concepción también se mantuvieron en la ciudad. Después de esto, el gobernador Enrique Enríquez de Guzmán salió de San Mateo Ixtatán de Comitán en Chiapas, para entrar en la región Lacandona, a través de Ocosingo.

En 1695, una invasión de tres vías de la Selva Lacandona fue lanzado simultáneamente en San Mateo Ixtatán, Cobán y Ocosingo. El capitán Melchor Rodríguez Mazariegos acompañado por Fray Diego de Rivas y 6 más misioneros, junto con 50 soldados españoles dejaron San Mateo Ixtatán de Huehuetenango, llegando a contratar a 200 guerreros indígenas mayas en el camino de Santa Eulalia, San Pedro Soloma y San Mateo en sí. Ellos siguieron la misma ruta en 1686 el 28 de febrero de 1695, los tres grupos de izquierda de su respectivas bases de operaciones para la conquista del Lacandón. El grupo de San Mateo se dirigió al noreste en la Selva Lacandona.

La Orden de los Dominicos construyeron la iglesia católica en San Mateo, que cayó dentro de la parroquia de Soloma.

Crédito de la imagen: ajourneythroughguatemala.blogspot.com

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