Reparto de juguetesGracias a la colaboración del Club de Lectura Guatemala y Galería de Cultura por permitirnos publicar este cuento; también va nuestro agradecimiento para Darío Morán.

CLUB DE LECTURA GUATEMALA
Cuento: EL REPARTO DE JUGUETES
3a ENTREGA Y FINAL

Miembros Fundadores y Activos así como quienes estén en proceso de formar parte del Club de Lectura tienen que leer todo el cuento y tener los comentarios de todas las entregas publicados en este muro.

Tercera Entrega del Cuento:
Fue anunciado por los altavoces el reparto de los juguetes y como una tromba aquella chiquillería se abalanzó al estrado de madera; fue tanta la avalancha que, estrado, damas, juguetes y patojos rodaron por el suelo, en un acto trágico que más tenía de cómico…¡Y aquí fue Troya!

Las damas de la “Legión del Botón Aureo” chillaron como micos enjaulados y maldecían la hora en que llegaron, al marido que las obligó a ir, a los padres de familia que no se ocupaban de estos ishtos dándoles educación, y enseñarles buenos modales y así mismas por haber sido tan tontas al querer meterse a redentoras sin tener madera para salir crucificadas; juraban y perjuraban que desde aquel momento su decálogo del exhibicionismo tendría una nueva sentencia : “No dejeis que los niños se acerquen a mí”.

Vuelta la calma aceleraron el reparto de lo poco que aún quedaba, pues los patojos, más largos que perro salchicha, y presumiendo quedarse sin su juguete, ya se habían apropiado de uno cualquiera, todo lo cual no fue notado por las altruistas damas por la prisa que tenían de salir de aquel antro de terror.
En el club, en el salón, en los tes, fue comentado, con abultados pasajes trágicos, por sus compañeras de legión, el incidente de aquel malhadado día y al hacerlo, aquellas empingorotadas damas, tomando una pose de mártires, se conmovían al ser declaradas (vox legionis) ejemplo de bondad, sacrificio, de amor al pobre y menesteroso. Unas lágrimas furtivas dejadas escapar con estudiada coquetería, eran secadas con finos y perfumados pañuelos de encajes, haciéndose más interesantes que nunca, mientras cada una de ellas decía para sus adentros : “¡Maldita la cosa, si me gusta que me lo recuerden!”.
FIN DEL CUENTO.

Ahora sería bueno leerlo de corrido para comprenderlo bien, y la única manera de hacerlo es copiarlo cada uno para tenerlo a la mano. Si algunos amigos o miembros del Club quieren hacer un trabajo aún más formal pueden escribir un resumen del cuento completo y publicarlo en los muros. También pueden decorarlo con fotos, dibujos o grabados y agregarle lo que quieran para que se vea bonito. Saludos. Dario.

Crédito de la imagen: Galería de Cultura