Puente de la penitenciariaCorría el año de 1922 Guatemala era pequeña con sus legendarias calles empolvadas,que los mismos vecinos regaban agua,para evitar polvazones (polvareda), provocada por el paso de los alocados carruajes, carretas de bueyes, y los primeros autos que ya circulaban .

No muy lejos de allí vivía don Santiago Serafín un viejo español de la pura sepa de antes.

Vino muy pequeño a Guatemala y tenia su residencia muy cerca de la iglesia de la merced de la Zona 1 de cuidad de Guatemala.
En una ocacion para los rezados de la virgen siempre allí estaba colaborando que con candelas ofrendas flores etc.

Un día antes del día de los santos,mes de noviembre , llego al templo supuestamente a escuchar misa ,pero cuando entró al templo no había nadie, solo el zumbido de mosca que iba pasando por allí.

Busco un lugar apropiado cerca del altar mayor,y principio a orar,cuando de repente pudo ver cerca del altar mayor una enorme plancha de tablón de cedro que se movía de forma violenta pero esta tenia una aldaba o pasador que. Impedía abrirla y daba la impresión que alguien se había quedado atrapado adentro.

Don Santiago se levanta de inmediato de su lugar creyendo que era alguien y efectivamente era una persona que empujaba la enorme plancha.

Sacando fuerzas ,levanto la plancha y cuando vio que habían unas gradas y el olor a humedad era notorio .
En ese momento fueron saliendo obispos ,todos vestidos con sotanas blancas, y su clásico bonetes y sus inseparables cruses de oro puro.

Fueron saliendo en fila india ,y en orden ,ninguno de ellos le dijo siquiera un gracias a don santiago, que el era el unico espectador .

Todos se colocaron en las bancas eran aproximadamente 30 personas las que salieron de las bóvedas. Y comenzó la misa.

El órgano del templo comenzó a tocar de inmediato pero la música era muy distinta a como se usa en las misas ordinarias
Las voces roncas de los sacerdotes era muy distinta y se escucho hasta el ultimo rincón del templo.
Don Santiago siguió todos los pasos de la misa que era en latín antiguo.

Cuando todos comulgaron don Santiago pudo notar aquella heladez del recinto, guardo silencio y comulgó.

Cuando comulgó y se hinco en el reclinatorio este flotaba en el aire y como pudo tomo asiento ,lo que le gusto fue el acto solemne que estaba viviendo y experimentando.

Cuando ya estaba para finalizar la supuesta misa el comienza a dormirse y el pudo ver que uno a uno de los obispos iban entrando alas bóvedas mal olientes y húmedas y se quedó profundamente dormido .
Cinco horas después es despertado por Francisco Flores ,un niño acólito del templo.

Don Santiago se despierta de inmediato ,y ve que ya son las ocho de la noche y el templo ya lo iban cerrar.

!Don Santiago se quedo bien confiado toda la tarde y no sintió! Le dijo el muchacho.

Es mas que hasta los patojos que reciben la doctrina le hacían burla de como roncaba que le paso ? Le pregunto Francisco .
Hubo una misa de los padres que salieron de esa plancha le dijo y señaló con el dedo la enorme tapadera.

Francisco guardo silencio y escucho el relato de don Santiago.
En eso viene el párroco del templo y también le pregunto que le había pasado que por que se quedo bien dormido en la banca.
Francisco le creyó de esas apariciones fantasmagóricas en ese templo.

Por que Francisco fue víctima de dicha alucinación hacia un año atrás.

Don Santiago se fue con la colita entre las canillas (piernas) y se despidió del padre que al escuchar el comentario no paraba de reír.

Pasaron varios meses , y Don Santiago Cerafin aparece todo barbado y con un traje negro viejo y roto y se ponía en una esquina del templo y decía”Escuchen plebeyos lo que escucho yo alos padres de la merced que cantan con sus voces roncas” Decía.
Tiempo después se supo que don Santiago murió loco víctima de la horrible alucinación de las momias de la merced.

Recordatorio

Abajo de dicho templo hay un cementerio subterráneo donde descansan todos los obispos que ha tenido dicho templo y este fenómeno desapareció hasta en 1940 cuando es sellada dicha tapadera con cemento y cubierta con ladrillos quedando para siempre dichos restos guardados.

La calle donde tu vives
De: Héctor Gaitán
Escribió: Dino Bravatty Galicia