La Gran LunaAutor: Dino Bravatty Galicia

Cansado y rendido de trabajar dispuse a prepararme, a dormir.
Esa noche era de luna llena, hermosa y majestuosa y de cielo estrellado, muy hermosa por cierto.

Después de acostarme mire a mi ventana y vi la luna con las estrellas como que danzaban al paso del viento. Poco a poco comencé a quedarme dormido, lentamente.

En ese momento comencé a soñar que era un niño de nuevo, tal vez me calcule unos tres años aproximadamente, me recuerdo que estaba solo y a la orilla de un cerro y con toda plenitud se veía la luna, pero el paisaje para mí era desconocido, era prácticamente un precipicio en donde me encontraba.

Seguí contemplando la luna, había un cielo estrellado recuerdo y una estrella fugaz que pasaba en ese lugar era mi entretención donde yo prácticamente estaba solo.

Comenzaba a caminar casi solo alumbrado de la luna que era prácticamente un farol en ese ambiente oscuro.

De pronto mis pequeños ojos miraron como de la luna salía como magia blanca y con estrellitas, se fue apareciendo la silueta de una persona, era una mujer joven, que con largo vestido celeste y con mirada dulce y pelo rizado como el sol.

No temas, me dijo, me tomo por los brazos y me abrazo y me cargo como lo hubiera hecho una madre con su hijo. Nos elevamos al cielo tomado de la mano de ella y comencé a surcar el cielo.
Vi de cerca las estrellas lo que jamás algún ser de la tierra lo hubiera hecho.

Muy sonriente la dama de vestido celeste me dijo: Soy tu hada Mágica, he visto tu sufrimiento y veo que noche a noche miras hacia el infinito.

Como un inocente y callado niño solo moví la cabeza y dije que sí.
Me abrazo muy fuerte, me arrullo en sus brazos y yo feliz viendo como las estrellas pasaban alrededor de nosotros. Recorrí todo el cielo con esa bella hada que más me pereció un ángel solo que sin alas.

Tenía un vestido largo celeste y de mangas largas solo veía que usaba sus manos para hacer mover estrellas de un lado a otro.
Cuando sentí me llevo a todos los rincones de la tierra.
Vi naciones conocidas pero toda esa gente dormía. Ella me tomaba de la mano muy fuerte para que no me cayera, pero yo muy confiado me agarraba bien con mis pequeñas manos de su largo vestido celeste.

Cuando sentí, estábamos en un camino de tierra alumbrado solo por la luna. A la orilla del camino pude ver uno a uno las cosas y deseos que siempre me fueron negados desde niño.
Comencé a avanzar con ella mi hada Mágica solo que ella me cargaba en brazos.

Allí pude ver toda mi niñez, imágenes cuando nací, crecí, y las cosas que estuvieron en mi mente. Yo feliz como todo niño orgulloso vi todo mis viejos deseos hechos realidad.

Cuando llegamos al final del camino había una cruz con sus brazos extendidos sabia positivamente que era un final cuando sabemos que Dios nos pide cuentas al llegar a nuestro fin de nuestras vidas. A un costado un templo como el de los griegos y salieron varias mujeres de vestidos de colores eran hadas y estas volaban de un lado a otro.

Una de ellas se me a cerco y me agarro mi pequeña mano y apareció una mariposa de multicolores que voló a mi alrededor. Vino otra hada me mostró una imagen de mis padres, pero no me recuerdo que se dijeron entre ellas.

Aquel ambiente era de noche de paz y el cielo las enormes estrellas que danzaban al paso de los cometas. Vino la última me llamo la atención, y me dijo que no confiara de nadie de la tierra y que el éxito mío vendría de un rato a otro.

Me despedí de las hadas lunares porque efectivamente en donde estaba era en la luna porque toda la tierra era blanca y alumbraba.

Ellas se despidieron de mí con abrazos y besos.
Vamos Chiquillo me dijo mi supuesta hada mágica.

Poco a poco regresamos y nuevamente esas estrellas que yo veo en la actualidad avanzaban a mí alrededor. Me sentía ligero era un niño en el sueño.

Poco a poco fui despertando ya mi cuerpo comenzó a experimentar mis dolores de costumbre ya era un nuevo día, y tenía que trabajar.

Jamás olvidare este sueño y espero que cuando algún día muera me recuerden en alguna estrella del cielo donde estaré danzando con mi amiga luna y mis estrellas hadas.

Fin.

Autor Dino Bravatty Galicia.
ESCRITOR Y PUBLICISTA.
Relato basado a un sueño que tuve y lo comparto con ustedes.

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adminDestacadosTemas de interéscielo,estrellas,hadas,madre,niñez,sueño
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