Yo sabrás, sigo siendo el río,
que viene a dejarte en cestas derramadas
miles de aretes y collares que olvidaron las estrellas,
cuando desnudas jugaron y se amaron en mis aguas.
En esas aguas también encontraras las veredas cristalinas,
que en madrugadas se evaporan
al copular con las arenas y hojas derramadas.
Es aquí donde quiero un día traigas de paseo,
A la hembra esa que adulas en tus poemas.

Fragmento del poema Yo no vengo a pedir piedad